Ikos

Ikos se sitúa en la intersección entre lo icónico y lo narrativo para erigir un universo visual único. Sus tatuajes no son recreaciones fieles de personajes, sino versiones reinventadas que mantienen su esencia emocional. Hay una carga técnica destacable en su obra: líneas limpias, bordes nítidos, difuminados precisos que evocan un acabado digital, casi impreso.